martes, 23 de agosto de 2011

¿Amor o cultura?

Constantemente hablamos de lo que significa para nosotros el amor o el estar enamorados de alguien pero ….¿cuáles son los límites definidos para saber si lo que estamos sintiendo se corresponde con lo que se entiende por amor?

Y realmente cuando se supone que lo notamos florecer en cada parte de nuestro ser ¿debemos sentir celos, o en ese sentimiento la palabra celos no tiene cabida?, porque podíamos pensar que si es necesario sentir celos para estar enamorados, en otras culturas, como la musulmana, las mujeres, o no sienten amor o están condenadas a sufrir de por vida. Entonces ¿el amor se trata de cultura en la que se establecen los parámetros de lo que se debe hacer y sentir, o cada uno debe definir lo que es para sí mismo ese sentimiento y actuar en consecuencia según sus propias creencias?.

Tal vez nos han educado en la idea de que amar, es desear a una única persona o hacer y decir determinadas frases que se entienden como ineludibles, y tendemos a obligarnos a ello aunque no sea lo que nos gustaría o necesitamos.

Parece que aceptamos el hecho de que la palabra amor significa lo que socialmente se tiene aceptado como tal, y no cuestionamos lo que representa para cada uno de nosotros. Puede que incluso sea la ancestral forma de asegurarnos la perpetuación y evitar la extinción del ser humano, quién sabe.

De cualquiera de las formas, estamos presos de las ideas preconcebidas que nuestra cultura nos impone desde la infancia y el llevar a la práctica posibles creencias particulares que nada tengan que ver con las impuestas, se hace una tarea tan complicada como fácilmente juzgada y rechaza. Así que, ¿quién será el valiente capaz de amar únicamente sometido a sus normas internas y sin miedo a las críticas sociales?

Que empiecen las apuestas.

martes, 16 de agosto de 2011

Humanos, incomprensiblemente insatisfechos.

Todo parece tratarse del deseo, nuestra vida gira en torno a un sentimiento de constante insatisfacción por anhelar lo que aun no tenemos.

Hacemos lo que deseamos, y si algo lo impide se convierte en una meta o sueño. Pero cuando la alcanzamos, ¿realmente lo disfrutamos?, ¿o el mero hecho de poseerlo nos hace desear inevitablemente algo distinto?

Todo consiste en realizar pequeños pasos para alcanzar metas, y cuanto más aumenta la dificultad de conseguirlos, más aumenta el deseo que se tiene por ellos. Pero entonces, ¿deseamos lo que realmente nos gusta o hace felices?, ¿o solamente deseamos aquello que se nos resiste?....

Somos como un laberinto sin salida, un problema matemático sin solución, una encrucijada sin manual de conducta… quizás nos perdemos en juegos de palabras y adivinanzas en lugar de tomar la vía sencilla.

Quizás en eso consiste la vida, en una partida en la que los sentimientos adquieren el papel de peones. Peones que son eliminados, cuando los del contrincante los apartan con una estrategia mejor.

Tal vez nunca se haya tratado de lo mejor, sino de lo que el resto considera como mejor, o simplemente lo que por considerarlo mejor por muchos de nosotros, se torna difícil o inaccesible…

Puedes pasar la vida reflexionando sobre el deseo y finalmente es posible descubrir que la solución, es diferente para cada uno de nosotros….

O quizás simplemente descubras, que en cuestión de personas y sentimientos la solución simplemente, No existe.

Sentimientos encontrados en un final...

Cuando llega el final de una etapa y el inicio de otra,
Cuando los sentimientos encontrados luchan, para que alguno de ellos gane la batalla…


Cuando queda en el recuerdo momentos compartidos,
Cuando el nudo de la garganta sostiene las lágrimas,
Cuando la sonrisa esconde el verdadero rostro…


Ahora es el momento en que un “hasta luego” enmascara un probable “hasta siempre”,
Ahora es cuando las elecciones marcan nuestro destino, tú destino,
Ahora y sólo ahora es cuando la respiración se entrecorta con carcajadas.


Cuando cubres con un manto de ebriedad las despedidas,
Cuando los pasos del camino que se aunaban, divergen hacia rutas alternativas,
y el polvo de las pisadas deja huella en la memoria…
Ahora es cuando los instantes de otros, serán llenados con los que un día rebosaron los nuestros…


Y sí…
Así son las personas, repletas de sentimientos,
y así son los sentimientos, colmados de contradicciones,
Y así es la vida, llena de principios y finales.
Y así los finales…
Inevitablemente,
tristes…

Lágrimas del alma

Como se oculta el rayo final tras la montaña,
Al igual que la última gota de rocío que cae en la mañana,
Se aprisiona tras la valla del alma, ella,
la lágrima…

Cálida, triste, húmeda,
A veces, desesperada…
Regresa sin advertir y veloz se marcha…

Dime, ahora ¿Dónde te hayas?
Cómo, dime cómo calmo el dolor de tu ausencia,
Si te escondes tímida bajo máscaras…

Responde solo una vez a mis dudas,
¿permaneces encarcelada?
¿te ocultas por ser amarga?
Dime, dime si acaso te derramé por ignorancia…

Ahora, cuando tu emanar se torna esencial,
Ahora, cuando mi dicha dejo en tus manos,
Cuando mi angustia es tu falta,
Ahora, justo ahora,
Te marchas…

Vestigio de dolor

Cultura, tradición y fiesta,
Gritan con voz ferviente,
Multitud de festejantes,
Unidos, en la firma de mi condena.


De gala cubren sus cuerpos,
De risas, aplausos, de miradas vacías,
Carentes de sentimiento.


La oscuridad se apodera, rauda de mi pecho,
No es el color del manto de mi pelo,
Sino una sensación que ignoran que siento…
es miedo.


Arrojado soy al clamor de “la bestia al ruedo”,
Lentamente atravesado,
frágil bramido al cielo proclamado.


La tensión inicial abandona mi cuerpo,
El único eterno consuelo es el final de éste,
mi sufrimiento.


“Valentía y arte” sus adjetivos son,
Si mi culpa es el asta, ruego perdón.


De luces protegido en la roja lucha aclamada,
con decisión implacable, exento de contemplación,
vierte mi vida en aplauso,
marcando una victoria, sellada con el dolor.


Con orgullo y pasión apuñala mi espalda,
ovacionado por el triunfo de una nueva fiesta,
que refleja una vez más , la ignorante cultura de España.

Luz blanca

Soy el viento, libre como un ave,
El infinito es mi mundo,
El universo mi madre…
Ellos, diferentes, su afecto brindaron,
Desde aquí agradezco,
Cual fiel hermano.

Irremediable estupor,
Indefensión es mi nombre,
Veloz como el aire,
en mi sien un duro golpe.
Sutil pestañeo, inalcanzable levantarse,
sin aliento, como cama el asfalto seco.
Por mi cuerpo ella fluye, la llaman sangre…
Color intenso, color de vida,
Me abandona… suave, lenta,
Hoy… en este hermoso día.

¿así fue mi muerte?
Así , repentina, tristemente y
Porque no llamarla,
fría.

Sin fuerzas respira, abandona la vida,
Tan solo queda la luz, es su energía…
El corazón se ha rendido en su lucha incesante,
frágil latido en un gélido y diminuto cuerpo,
sobre el suelo tendido.

Tanto dolor, falta razón,
Solo, tras un llanto al aire,
Queda una pregunta sin explicación,
Porqué, porqué…
Porqué el animal muere en su indefensión.