Todo parece tratarse del deseo, nuestra vida gira en torno a un sentimiento de constante insatisfacción por anhelar lo que aun no tenemos.
Hacemos lo que deseamos, y si algo lo impide se convierte en una meta o sueño. Pero cuando la alcanzamos, ¿realmente lo disfrutamos?, ¿o el mero hecho de poseerlo nos hace desear inevitablemente algo distinto?
Todo consiste en realizar pequeños pasos para alcanzar metas, y cuanto más aumenta la dificultad de conseguirlos, más aumenta el deseo que se tiene por ellos. Pero entonces, ¿deseamos lo que realmente nos gusta o hace felices?, ¿o solamente deseamos aquello que se nos resiste?....
Somos como un laberinto sin salida, un problema matemático sin solución, una encrucijada sin manual de conducta… quizás nos perdemos en juegos de palabras y adivinanzas en lugar de tomar la vía sencilla.
Quizás en eso consiste la vida, en una partida en la que los sentimientos adquieren el papel de peones. Peones que son eliminados, cuando los del contrincante los apartan con una estrategia mejor.
Tal vez nunca se haya tratado de lo mejor, sino de lo que el resto considera como mejor, o simplemente lo que por considerarlo mejor por muchos de nosotros, se torna difícil o inaccesible…
Puedes pasar la vida reflexionando sobre el deseo y finalmente es posible descubrir que la solución, es diferente para cada uno de nosotros….
O quizás simplemente descubras, que en cuestión de personas y sentimientos la solución simplemente, No existe.
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