lunes, 27 de febrero de 2012

Paradoja



La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos, carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos. Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos. Tenemos casas más grandes y familias más chicas, mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos más grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, más expertos pero mas problemas, mejor medicina pero menor bienestar.

Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reímos muy poco, conducimos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiada televisión y oramos muy rara vez.

Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.
Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.



Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma. Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos más pero aprendemos menos. Planeamos más pero logramos menos. Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar. Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos.

Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Hoy en día hay dos ingresos pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos. Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, moral descartable, revolcones de una noche, cuerpos obesos, y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar. Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tú puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas.


La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan. 


George Carlin.

martes, 24 de enero de 2012

Mientras duermes...



 Y soñar...    Dibujo Stelart



Mientras duermes,
tan solo mientras duermes…. 


Intento imaginar cada uno de tus pensamientos,
el sonido de tu risa, el dolor de tu llanto,
las imágenes, que inevitables invaden tus sueños.



Trato de retener el olor de tu cabello,
 tan solo para recordarlo cuando estés lejos…


Erizo tu piel con el tacto del viento,
eclipso la mirada en el instante,
que retengo y vuelvo, para los dos eterno.


No despiertes, no despiertes,
ahora que sin quererlo,
salen de mi boca acallados sentimientos….


Y cuando tu conciencia vuelva a la vida,
extraños como siempre, volveremos a vernos…


jueves, 27 de octubre de 2011

Cruza tu línea


Como la flor marchita al iniciar la primavera, y ese río que invierte la dirección de su corriente y fluye cuesta arriba. Como el sol que deja de brillar por un instante ocultado tras un eclipse lunar, y los pasos que retroceden en mitad del camino. 
Como el mensaje borrado segundos antes de ser enviado, como el beso que quedó preso en nuestro pensamiento, y aquel  “te echaré de menos” que jamás pronunciamos.

Así se manifiesta el miedo disfrazado de experiencia, ocultado tras una “falsa” protección.

Y entonces…
www.stelart.es
Nos quedamos en el límite marcado por nuestra propia inseguridad, paralizados por miedo a fracasar, por miedo a no cumplir las expectativas, por temor a no cumplir nuestros sueños.

Pero por una vez, cruza la línea,
Crúzala, y….

Deja que florezca por encima de todas para después marchitarse, deja que el río desemboque en el mar con toda su fuerza, que el sol brille hasta hacernos sentir exhaustos.
Recorre el camino hasta el final, envía aquel mensaje que siempre quisiste, libera el beso encarcelado, regala  aquel “te echaré de menos”…

Y cuando todo llegue a su fin, podrás decir…
He sufrido, sí. He disfrutado. Pero sobre todas las cosas, HE VIVIDO.


domingo, 2 de octubre de 2011

Y si el tiempo no espera.


Dicen que tiempo al tiempo, que la paciencia es la madre de la ciencia, que el tiempo todo lo cura y que todo lo bueno se hace esperar… 
 Pero qué hay de cuando dicen aprovecha cada momento como si fuera el último,  que hay de la frase “en ocasiones debemos coger el tren en marcha o este jamás volverá a pasar”…

¿Debemos ser pacientes y esperar a que la vida nos muestre que ha llegado nuestro turno, o debemos lanzarnos y saltar al tren antes de que llegue a estacionar?

En ocasiones, no sabemos el modo de encontrar el vehículo que debemos tomar, y que nos llevará al destino que deseamos, y ¿cómo saber si ese tren te esperará o te invitará a cogerlo? ¿Cómo averiguar cuál será el camino adecuado y cuánto debemos esperar para tomarlo?

¿Y si hubiera una fugaz cuenta atrás para demostrar aquello que sentimos pero no decimos?

Constantemente nos demostramos que necesitamos que el tiempo se acabe para valorarlo, necesitamos sentir la ausencia y la pérdida para dar importancia a las cosas que nos podían resultar insignificantes.
Y si fuéramos realmente conscientes de lo efímero que resulta cada día, si supiéramos que lo valioso desapareciese tan rápido como los segundos, que cada uno de esos momentos pasan para no volver…
 Y si pudiéramos retroceder… ¿caeríamos una y otra vez en los mismos errores o tendríamos la capacidad de rectificar? 

Porque cada momento es valioso, porque hay momentos fríos, lugares inolvidables, personas a las que querer y a las que odiar, cosas que echar de menos y sobre todo experiencias de las que aprender.

Y si….
Y si nos encontrásemos a solas con el tiempo.
La cuenta atrás comenzó desde siempre…el momento es ahora.

martes, 23 de agosto de 2011

¿Amor o cultura?

Constantemente hablamos de lo que significa para nosotros el amor o el estar enamorados de alguien pero ….¿cuáles son los límites definidos para saber si lo que estamos sintiendo se corresponde con lo que se entiende por amor?

Y realmente cuando se supone que lo notamos florecer en cada parte de nuestro ser ¿debemos sentir celos, o en ese sentimiento la palabra celos no tiene cabida?, porque podíamos pensar que si es necesario sentir celos para estar enamorados, en otras culturas, como la musulmana, las mujeres, o no sienten amor o están condenadas a sufrir de por vida. Entonces ¿el amor se trata de cultura en la que se establecen los parámetros de lo que se debe hacer y sentir, o cada uno debe definir lo que es para sí mismo ese sentimiento y actuar en consecuencia según sus propias creencias?.

Tal vez nos han educado en la idea de que amar, es desear a una única persona o hacer y decir determinadas frases que se entienden como ineludibles, y tendemos a obligarnos a ello aunque no sea lo que nos gustaría o necesitamos.

Parece que aceptamos el hecho de que la palabra amor significa lo que socialmente se tiene aceptado como tal, y no cuestionamos lo que representa para cada uno de nosotros. Puede que incluso sea la ancestral forma de asegurarnos la perpetuación y evitar la extinción del ser humano, quién sabe.

De cualquiera de las formas, estamos presos de las ideas preconcebidas que nuestra cultura nos impone desde la infancia y el llevar a la práctica posibles creencias particulares que nada tengan que ver con las impuestas, se hace una tarea tan complicada como fácilmente juzgada y rechaza. Así que, ¿quién será el valiente capaz de amar únicamente sometido a sus normas internas y sin miedo a las críticas sociales?

Que empiecen las apuestas.

martes, 16 de agosto de 2011

Humanos, incomprensiblemente insatisfechos.

Todo parece tratarse del deseo, nuestra vida gira en torno a un sentimiento de constante insatisfacción por anhelar lo que aun no tenemos.

Hacemos lo que deseamos, y si algo lo impide se convierte en una meta o sueño. Pero cuando la alcanzamos, ¿realmente lo disfrutamos?, ¿o el mero hecho de poseerlo nos hace desear inevitablemente algo distinto?

Todo consiste en realizar pequeños pasos para alcanzar metas, y cuanto más aumenta la dificultad de conseguirlos, más aumenta el deseo que se tiene por ellos. Pero entonces, ¿deseamos lo que realmente nos gusta o hace felices?, ¿o solamente deseamos aquello que se nos resiste?....

Somos como un laberinto sin salida, un problema matemático sin solución, una encrucijada sin manual de conducta… quizás nos perdemos en juegos de palabras y adivinanzas en lugar de tomar la vía sencilla.

Quizás en eso consiste la vida, en una partida en la que los sentimientos adquieren el papel de peones. Peones que son eliminados, cuando los del contrincante los apartan con una estrategia mejor.

Tal vez nunca se haya tratado de lo mejor, sino de lo que el resto considera como mejor, o simplemente lo que por considerarlo mejor por muchos de nosotros, se torna difícil o inaccesible…

Puedes pasar la vida reflexionando sobre el deseo y finalmente es posible descubrir que la solución, es diferente para cada uno de nosotros….

O quizás simplemente descubras, que en cuestión de personas y sentimientos la solución simplemente, No existe.

Sentimientos encontrados en un final...

Cuando llega el final de una etapa y el inicio de otra,
Cuando los sentimientos encontrados luchan, para que alguno de ellos gane la batalla…


Cuando queda en el recuerdo momentos compartidos,
Cuando el nudo de la garganta sostiene las lágrimas,
Cuando la sonrisa esconde el verdadero rostro…


Ahora es el momento en que un “hasta luego” enmascara un probable “hasta siempre”,
Ahora es cuando las elecciones marcan nuestro destino, tú destino,
Ahora y sólo ahora es cuando la respiración se entrecorta con carcajadas.


Cuando cubres con un manto de ebriedad las despedidas,
Cuando los pasos del camino que se aunaban, divergen hacia rutas alternativas,
y el polvo de las pisadas deja huella en la memoria…
Ahora es cuando los instantes de otros, serán llenados con los que un día rebosaron los nuestros…


Y sí…
Así son las personas, repletas de sentimientos,
y así son los sentimientos, colmados de contradicciones,
Y así es la vida, llena de principios y finales.
Y así los finales…
Inevitablemente,
tristes…