jueves, 27 de octubre de 2011

Cruza tu línea


Como la flor marchita al iniciar la primavera, y ese río que invierte la dirección de su corriente y fluye cuesta arriba. Como el sol que deja de brillar por un instante ocultado tras un eclipse lunar, y los pasos que retroceden en mitad del camino. 
Como el mensaje borrado segundos antes de ser enviado, como el beso que quedó preso en nuestro pensamiento, y aquel  “te echaré de menos” que jamás pronunciamos.

Así se manifiesta el miedo disfrazado de experiencia, ocultado tras una “falsa” protección.

Y entonces…
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Nos quedamos en el límite marcado por nuestra propia inseguridad, paralizados por miedo a fracasar, por miedo a no cumplir las expectativas, por temor a no cumplir nuestros sueños.

Pero por una vez, cruza la línea,
Crúzala, y….

Deja que florezca por encima de todas para después marchitarse, deja que el río desemboque en el mar con toda su fuerza, que el sol brille hasta hacernos sentir exhaustos.
Recorre el camino hasta el final, envía aquel mensaje que siempre quisiste, libera el beso encarcelado, regala  aquel “te echaré de menos”…

Y cuando todo llegue a su fin, podrás decir…
He sufrido, sí. He disfrutado. Pero sobre todas las cosas, HE VIVIDO.


domingo, 2 de octubre de 2011

Y si el tiempo no espera.


Dicen que tiempo al tiempo, que la paciencia es la madre de la ciencia, que el tiempo todo lo cura y que todo lo bueno se hace esperar… 
 Pero qué hay de cuando dicen aprovecha cada momento como si fuera el último,  que hay de la frase “en ocasiones debemos coger el tren en marcha o este jamás volverá a pasar”…

¿Debemos ser pacientes y esperar a que la vida nos muestre que ha llegado nuestro turno, o debemos lanzarnos y saltar al tren antes de que llegue a estacionar?

En ocasiones, no sabemos el modo de encontrar el vehículo que debemos tomar, y que nos llevará al destino que deseamos, y ¿cómo saber si ese tren te esperará o te invitará a cogerlo? ¿Cómo averiguar cuál será el camino adecuado y cuánto debemos esperar para tomarlo?

¿Y si hubiera una fugaz cuenta atrás para demostrar aquello que sentimos pero no decimos?

Constantemente nos demostramos que necesitamos que el tiempo se acabe para valorarlo, necesitamos sentir la ausencia y la pérdida para dar importancia a las cosas que nos podían resultar insignificantes.
Y si fuéramos realmente conscientes de lo efímero que resulta cada día, si supiéramos que lo valioso desapareciese tan rápido como los segundos, que cada uno de esos momentos pasan para no volver…
 Y si pudiéramos retroceder… ¿caeríamos una y otra vez en los mismos errores o tendríamos la capacidad de rectificar? 

Porque cada momento es valioso, porque hay momentos fríos, lugares inolvidables, personas a las que querer y a las que odiar, cosas que echar de menos y sobre todo experiencias de las que aprender.

Y si….
Y si nos encontrásemos a solas con el tiempo.
La cuenta atrás comenzó desde siempre…el momento es ahora.